sábado, mayo 08, 2010

Ensalsada Mundial

Blanca fe, mentalmente apagada
Se comieron las ratas las hojas cercenadas
Corazón de lechuga, bien blanco, palpitaba,
olvidado en el rincón de la heladera agonizaba,
Se añejaba, se pudría, se marchitaba,
con vinagre en vez de sangre
entre sus nervaduras lloraba.
Vino el tomate a acompañarlo en su desventura,
tan viejo como ella en sus años de verdura,
se abrazaron en un voto de eterna ensalada,
ensalada mundial expirando abandonada.


Dedicado a toda la comida orgánica en mi heladera que no alcanza a ser ingerida.

ponga pausa para que la música no le joda